Aidan Wayland es un Vigilante del Capitolio. Isobel Lancaster una agente de la paz proveniente del extranjero. Su hermano pequeño ha salido en las cosechas, esta en manos de Aidan hacer algo para salvar al pequeño ¿pero que pasa si el Capitolio los descubre? ¿y si muere Elliot? Entonces... ¿podrán a amarse otra vez?
“I know
you and I
are not about poems or
other sentimental bullshit
but I have to tell you
even the way
you drink your coffee
knocks me the fuck out.”

A Sleeping Awake

Se suponía que aquel fin de semana debía ser completamente perfecto, algo inmaculado, refinado y un poco ostentoso, podría suponerse también que todo serian risas agradables y pequeños cumplidos, con tazas de porcelana finamente pulidas para la hora del té, las damas debían estar con las damas, eso siempre era lo que se esperaba y hablar cosas de damas y se debía permitir que los caballeros estuvieran su sitio sin interrumpirlos; Si eso estaba bien en la cabeza de la madre de Isobel que estaba demasiado excitada por la invatacion de pasar un fin de semana por completo en la casa Wayland, según ella prevenia que buenas cosas iban a salir de aquel fin de semana y no solo por negocios. Jaquetta podría llegar a ser insufrible, vivía mas de 5 siglos de atraso en su mente aun creía que las mujeres debían usar corset y solo ir a misa diariamente, no tener pensamientos impuros y satisfacer a su hombre tanto siendo agradable, bien vestida y bastante tonta.

La mayor de los Lancasters se quejaba internamente en ese instante de esas tontas supociones de su madre, mientras sentía como su vientre era bombardeado masivamente por diferentes armas de destrucción trataba de poner su mejor cara frente al espejo, pero estaba segura que no había maquillaje que le hiciera ver bien en aquel momento. Tenia las ojeras bastante marcadas a pesar de que había usado todos los ungüentos proveídos por su madre, estaba más pálida de lo normal sus ojos estaban apagados y su pelo rubio parecía opaco, en pocas palabras pareciera un zombie, puso los ojos en blanco apoyando su cabeza entre las manos, en ese estado , en aquellos días ¿Cómo se suponía que iba a aguantar al fanfarrón de Aidan haciendo comentarios acerca de su actual apariencia?, naturalmente le daba igual pero el dolor en su vientre se incrementaba así como también la sensación de quebranto.

¿ Isobel querida ya estas lista?-escucho la voz de su madre que parecía más chillona detrás de la puerta- llegaremos tarde a la cena y sabes muy bien que no está bien visto que una dama, llegue tarde.

Enseguida Bajo –respondió respirando y repitiéndose así misma “yo si puedo”.

Levantándose del buro frente a la cómoda se aliso el vestido de coctel verde oscuro tratando de sonreírse asi misma, pero veía en su reflejo una clara sentencia se muerte a la vista.
La cena había comenzado sin ningún problema todos los integrantes de ambas familias estaban allí, actuando como si nada trataba de llevar mas o menos un hilo de conversación con los hermanos Waylands pero dentro de ella cada vez crecia mas una ola de calor y el dolor se hacia mucho mas punzante.

Oye iss..- pregunto el moreno de ojos azules- ¿ estas segura de que te encuentras bien?

Yo..-sonrio tratando de calmar a su mejor amigo pero era en vano ¿ a quien podía engañar?- la verdad es que creo que me debo retirar.

Con una sonrisa delicada trato de levantarse de la silla pero enseguida su madre le observo con una mirada punzante de esas que le daba cada vez que le quería dar un escarmiento, lo cual hizo que Isobel suspirara tratando de calmarse, pero no soporto aquello mucho más, el dolor y la fiebre le estaban haciendo entrar en una especie de ataque de pánico.
-Si me disculpan, debo ausentarme dado a que no me encuentro muy bien…
- Oh pamplinas cariño tu te ves estupenda siéntate de nuevo – inquirió su madre
-La verdad Jaquetta dudo que se encuentre muy bien , ¿ te encuentras bien Isobel?- pregunto la madre de Aidan , quien tenia la misma tonalidad de ojos azules que su hijo menor- esta bien Retirate querida no hay ningún problema
-Gracias –sonrio de forma tímida antes de salir del salón comedor siendo seguida por una de las persona del servicio a quien le pidió una compresa de agua caliente y alguna pastilla para la fiebre.

Al parecer el antinflamatorio que le habían dado le había tumbado por completo dejándola fuera de combate, su sueño de vio irrumpido cuando sintió que alguien abría la puerta de la habitación y se sentaba de frente a ella.
Elliot-murmuro- ¿ estas seguro en verdad que esa pesadilla es tan constante?- pregunto entre dormida, pero luego entre abrió los ojos recordando que no se encontraba en su casa, por un instante pensó que era su madre quizás para reprocharle su tajante actitud, pero sonrio de medio lado al reconocer aquellos ojos azules- ¿ sabes que si te encuentran aquí te obligarana casarte conmigo por tratar de mancillar mi honor?- murmuro divertida.
Oh Por favor- Aidan se llevó la mano al pecho de forma dramática- todos sabemos muy bien de que eso sería algo completamente imposible, dado que me gustan las chicas.
El comentario hizo que el moreno se ganara un manotazo en el hombro.
Bueno, dado a que mi presencia no es bien recibida aquí..creo que debre irme..- comenzoa levantarse de la cama pero la mano de la rubia lo jalo.
-No, haz interrumpido mi sueño, ahora tu castigo es quedarte hasta que me quede nuevamente dormida-se sentó en la cama haciendo un espacio para este- y debes cumplirla ahora
La sonrisa ladina que le dio Aidan pudo haber detenido su corazón en otra oportunidad pero según ella había superado esa fase y solo lo veía por lo que eran, amigos.
- Y bien Iss ¿ que ha sido todo eso allá bajo en la cena?
- Oh bien, bueno tu sabes..-comenzó mientras mullia una almohada para quedar medio acostada medio sentada- que cuando una niña crece, pasa por un hermoso momento, un ciclo hermoso y doloroso que la ataca una vez al mes.
- Oh venga, ¿ tienes que responder así?, entonces es eso, estas en tu pe..pe…
- Déjalo ya-arrugo la nariz- ¿ qué hora es?
- Pasada la media noche
- Y a que se debe tu visita, oh romeo – puso el dorso de su mano sobre su frente fingiendo teatralidad.
- Bueno ya sabes, quería ver como estabas.

Eso le hizo sonreír de medio lado.

- Pues me encuentro mejor, gracias

Aidan tomo sitio al lado de ella acostándose viéndola de perfil.

- Entonces.. ¿ era por eso?
- Hmmm a ver ¿ sabes cuándo te pateo el culo? Y ¿a veces mi patada llega tu zona frontal?, bueno estaba sintiendo un dolor muy muy similar el cual también me causo un poco de fiebre pero, sobrevivi; Ustedes los hombres merecen sentir algo así por lo menos una vez al mes- rio divertida.
- Oh pero no, somos perfectamente auto inmunes a esa especie de dolor..
- Oh pero una patada puede cambiar todo ¿ no?
- Muy graciosa – entre cerro los ojos-
- Gracias Gracias…
Sonrio ahora acostándose de la misma forma frente a el separados, se dio cuenta cual fácil era poder hablar con el y como a pesar de un tema incomodo podían saltar a otro de forma fácil, era obvio que ambos estaban creciendo, el ahora era mucho mas largo que ella, a pesar de la falta de luz artificial, Isobel podía dividisar por la luz de la luna que se filtraba en la habitación de huéspedes en la cual se encontraba, una pequeña sombra en la barbilla de Aidan, asi como también había notado el cambio en su voz mas ya no era tan infantil, y es que habían pasado ya mas de cinco años desde que se habían conocido, ahora ella tenia 17 y el la misma edad solo que le llevaba unos meses en mayoría.
Aun con todo aquello, se dio cuenta de que el malestar había pasado y la tensión de aquel instante también, conversaban cómodamente de cómo le iba a cada uno en sus instituciones, al parecer Aidan había roto con Stella, oh la hermosa Stella una rubia platinada de ojos azules que en los bordes eran un tanto amarillentos, igual de alta que su mejor amigo pero Tan hueca como una bellota, desde el incido de aquella relación Isobel prevenía que aquello iba a ocurrir más temprano que tarde. Una pequeña carcajada salió de sus labios y luego se tapo los mismo con miedo de que hubiera desertado a alguien.
- Oye Aids –murmuro soñolienta-
- No te vayas a quedar dormido aquí
- ¿ por que?
- Abrió los ojos- hmm no lo se mis padres se pondría furiosos
- Esta bien iss – este suspiro ya con los ojos cerrados- me ire dentro de un rato

Isobel se quedó observándolo por un largo rato, detallando los rasgos de su amigo, su respiración indicaba que estaba profundamente dormido, ¿ como era posible que alguien dormido fuera tan.. atractivo?, negó para si misma el era su amigo y nunca saldría de allí, lo sabia muy bien por como el moreno habia ignorado tantas veces las señales de que ella gustaba de el y cuando por fin ella pudo vivir con ellos se dio cuenta de que las cosas eran mejor asi, pensando en aquello comenzo también a sumirse en el mundo de Morfeo.

August 14

Information here

El tráfico estaba fatal, desde el centro hasta las residencias de las lejanías te encontrabas con un atascon que no dejaba dar paso hacía la autopista, solo con eso se habían tardado 2 horas en llegar a casa, cubiertas de bolsas hasta la cabeza y haciendo malabares con los refrigerios y la pizza. Había sido un buen día a pesar de todo, un día de solo chicas.

-¿Aidan? -Hablo Candace medio gritando para ver si su hermano menor se encontraba en casa mientras cerraba la puerta poniendo el código de seguridad medio con la mano, medio con el codo.

-¿Uhum? -Salió un Aidan con el cabello revuelto de su habitación, asomándose por la barandilla hacía el piso de abajo.

-Trajimos la cena -Rió con sus rizos negros moviéndose en el aire mientras dejaba la caja de pizza en la mesa.- Baja ya, brainy.

-No me llames brainy -Dijo Aidan bajando las escaleras para seguirlas hasta el comedor pasandose las manos por el denso cabello negro.

-Pero si tu eres un cerebrito.

-Y tu eres una inculta, ¿de que es?

-Tocino y maíz.

-¿Sin pimientos?

-Sin pimientos -Lo besó en la cabeza. Aidan se limpio la frente poniendo una cara de asco inmediatamente.

-Eres rara.

-Hola, Aidan -Lo saludo Rayna dando un brinco dentro de la habitación.

-Uhm, Hola.

-¿Qué pasa? ¿Tu hermana mayor te molesta?

-¿Fueron a lo de Tyler? -Respondió Aidan ignorando la pregunta con otra pregunta.

-Sip -Respondieron al mismo tiempo, Aidan las miró con los ojos entre cerrados, siempre estaban planeando cosas extrañas.

-¿Y que tal les fue?

-Bien. Debiste venir con nosotras.

Aidan se rió profundamente, medio mordiendo un pedazo de pizza.

-¿Y arriesgarme a que me salga una cola y empieza a saltar como un mono? No, gracias.

Rayna lo miró sonriente, pasandole una mano por la cintura, para tener 17, era muy alto.

-Él tiene razón, Candie, tu novio es un mono.

-Ya cállense los dos. 

——- Night time ——-

-Ya nos vamos a la cama, brainy ¿te quedarás despierto hasta tarde?

-No lo sé ¿por qué me haces ese tipo de preguntas?

Candace se rió con la quijada de Rayna en el hombro. Las dos estaban en pijamas riéndose como hienas contra la puerta de la habitación de Aidan.

-¿Qué tanto haces de noche, Aidan? -Pregunto la castaña con sus ojos verde olivo brillantes por la risa.

-Pueden joderse las dos.

-Tu lo sabes mejor ¿no?

Y se fueron riendo por el pasillo. Aidan corrió hacía su puerta diciendo antes de cerrarla: Mejor llamen a Colin Bannes malditas locas.

Su hermana se paró en seco riéndose.

-¿Cómo sabe lo de Colin Bannes? -le preguntó Rayna.

-Bastardo.

—— Lately that night ——

Alguien tocaba la puerta de Aidan, sí, el caso es que si estaba despierto, pero solo estaba trabajando ¿venían otra vez a gritar como brujas demoníacas? Debería poner una alerta en su habitación o algo, “electrocutar si nombre, nombre”. Se levantó de su silla con el cabello húmedo todavía por el baño que había tomado.

-¿Que quieren…? -Dijo abriendo la puerta, pero afuera solo estaba Rayna. Frunció el ceño.- ¿Puedo ayudarte en algo?

-Mmmm ¿puedo pasar?

-Uhm, sí, claro… claro, pasa. -Abrió la puerta para ella mirándola con curiosidad, no era común que las amigas de su hermana quisieran hablar mucho con él, le llevaban buena edad después de todo.

-¿En qué estas trabajando?

-¿Dónde esta Candace?

-Eres muy desconfiado, Aidan, relájate ¿no me ves quizás…? ¿todos los días acaso? -Se aclaro la garganta.- ¿Que haces?

Aidan dudo, no porque desconfiara de Rayna, si no que toda la situación era extraña. Sin embargo, sonrió de medio lado y se encogió de hombros.

-Una plataforma, sistemas simples, cosas aburridas.

-Oh, yo no creo que sean aburridas, Aidan. Lo que realmente pienso es que deberías compartir tus ideas. Candace me ha hablado mucho de ti ¿sabes? Sé que eres muy brillante y… tus proyectos, parece que lo tienes todo solucionado. Futuro de oro.

Era toda una dimensión nueva que una mujer mayor le dijera algo como eso, porque él era genial y lo sabía, al menos en la privacidad de su habitación.

-¿Eso crees? Es interesante que lo digas, parece que los universitarios solo están interesados en los Juegos del Hambre. 

-¿Y tu no? Vamos… -se acercó poniendole la mano en el hombro.-…todos deseamos a los Juegos del Hambre -Y lo dijo mirándolo a los ojos con una sonrisa impactante.

Rayna era hermosa, siempre le había parecido así, pero nunca se había detenido a detallarla realmente. Piel bronceada de arriba abajo, ojos muy grandes de color oliva con pequeños círculos amarillentos alrededor, y una cabellera castaña-dorada. Era pequeña y tenía una sonrisa muy dulce pero lo que decía no era dulce para nada.

-Sí… eso creo. 

Rayna se mordió el labio inferior.

-¿Aidan?

-¿Si?

-No te preocupes. Candace ya se fue a la cama.

-¿Cóm…?

Rayna lo besó sin darle una pista antes de hacerlo, simplemente se lazó sobre él, obligando a retroceder hasta caer en la cama. Esto era vergonzoso porque no sabía que hacer con una chica revolviéndose encima de él. Sus mejillas se incendiaron en carmesí mientras Rayna se echaba la larga cabellera castaña hacía atrás para verlo a los ojos. Se rió y su risa era muy fina ¿se estaba burlando de él?

-¿Has hecho esto antes?

Aidan sintió que se sonrojaba aún más.

-No.

-Bien.

August 12